Recolector de basura contó que la gente les deja alcohol en gel y dibujos de los chicos

Eduardo Munin es recolector de residuos hace siete años. El contexto de pandemia lo preocupa y teme contagiarse, pero sale todos los días a cumplir con su labor.

Mientras gran parte de la población está en sus hogares debido a la cuarentena por el coronavirus, algunos continúan con sus obligaciones por desempeñarse en tareas consideradas imprescindibles para la sociedad. Este es el caso de Eduardo Munin.

Su equipo de trabajo está conformado por él y cuatro compañeros más (foto), con quienes comparte el turno de la mañana recogiendo los residuos domiciliarios en el barrio Belgrano.

 Eduardo lleva siete años trabajando como recolector de residuos.

Eduardo lleva siete años trabajando como recolector de residuos.

“Salimos todos los días porque ese es nuestro laburo, como la Policía y la gente de salud, tratamos de estar lo menos posible en la calle y nos cuidamos como podemos, terminamos y nos vamos a nuestras casas”, relató a La Opinión Austral.

Para Eduardo, cumplir con sus obligaciones es una responsabilidad social. “Me levanto a la mañana y me presento en el corralón, ahí me toman mi número de tarjeta y me voy con mi auto a mi lugar de trabajo, que es el barrio Belgrano, suelo aprovechar y pasar a ver a mi mamá, que es una mujer ya grande, para ver si necesita algo, le hago los mandados y me vuelvo a mi casa”.

Una vez en su hogar, el riogalleguense debe cumplir con el protocolo sanitario para cuidar a su familia. “Llego y lo primero que hago es sacarme la ropa con la que trabajé y la dejó en un lugar que tengo destinado para la ropa sucia, y al otro día me la vuelvo a colocar antes de subir al camión”, dice.

El resto del día cumple con la cuarentena obligatoria, “si salgo es para comprar algo que hace falta para comer ese día, pero paso todo el día con mi mujer y mis hijos en mi casa”.

Cuando se decretó la emergencia sanitaria por la pandemia, desde el Municipio les entregaron unos trajes blancos y amarillos (foto), pero con el pasar de los días les explicaron desde el área de Salud que no eran necesarios y les entregaron buzos, barbijos y guantes descartables de látex que se recambian cuando están viejos o rotos.

“Nosotros tocamos la basura con las manos, por eso es importante llevar los guantes puestos, usamos dos, los de látex y arriba otros descartables que nos dan en la empresa, pero lo ideal sería poder cambiarlos todos los días y no tener que llevarlos a nuestras casas”, explicó.

 Junto a su equipo, recorre diariamente el barrio Belgrano.

Junto a su equipo, recorre diariamente el barrio Belgrano.

Para ello, Eduardo contó a La Opinión Austral que el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, se acercó en persona para hablar con ellos y les prometió que van a hacerles unos lockers para dejar sus prendas y así no tener que llevarlas a sus hogares, y además acondicionarán los baños del sector.

“Recién lleva seis meses de gestión, hay que darle tiempo, por lo menos este intendente viene a dar la cara y habla con nosotros, fueron muchos años de tenernos abandonados y teníamos que seguir, porque si no laburás no cobrás, pero yo le tengo fe a Grasso, creo que va a hacer cosas, sólo tuvo mala suerte con el coronavirus”, afirmó el recolector.

Con precaución

Por otra parte, y con respecto a los cuidados que tiene para no contraer el virus, Eduardo contó que tiene que estar muy atento, ya que “el problema es tocarse la cara mientras trabajamos, es difícil, es algo que hacés sin darte cuenta, por ahí te pica el ojo o estornudás y enseguida te llevás la mano, con los guantes puestos, es una reacción automática”.

El recolector local confesó que es inevitable sentir miedo de contagiarse, “por ahí sería bueno que nos brinden una charla con un infectólogo o médico que nos explique bien cuáles son los riegos, cómo debemos cuidarnos, qué es lo que necesitamos y si sirve o no lo que estamos usando, eso estaría espectacular, que nos saque todas las dudas, por más tontas que sean”.

LaOpiniónAustral