Habló el camionero que desapareció: “Esos sinvergüenzas me debían tres meses, estaba en negro”

Se trata del polémico camionero que “desapareció” dos veces. Criticó a su jefe y se defendió. “No dormimos, sí o sí tenes que llegar”, alegó. Hoy está en Chile “probando suerte”. ¿Por qué abandonó el camión en la ruta? ¿Qué pasó con los cheques?

El camionero Marcelo Bravo, que a mediados de enero fue noticia por “desaparecer”, habló acerca de este suceso y se defendió, en diálogo exclusivo con La Opinión Austral.

En aquella oportunidad abandonó el camión con el que trabajaba cerca de Güer Aike y no dio aviso a nadie, desapareciendo con siete cheques de su jefe. La Policía lo ubicó en Puerto San Julián y debió declarar. Lo estaban buscando porque había una denuncia de desaparición de persona. En abril de 2019 había pasado lo mismo y lo encontraron en un bar de Puerto Pinares, una pequeña ciudad de Misiones.

Bravo alegó que en enero “no desapareció”, sino que “se me explotó una rueda delantera y ni cricket tenía, por eso fue a una estancia, pero armaron todo el circo y cuando escuché todo, me fui”. Es de recordar que el camión fue encontrado cerrado con llave y con latas de cerveza en su interior.

Dijo que estaba siendo explotado

“Esos sinvergüenzas me debían tres meses, estaba en negro. Es más, yo llegaba a Trelew (donde reside el propietario) y me echaban”, manifestó Bravo, apuntando que estaba siendo explotado. “Encima quieren ensuciarte”, criticó.

El polémico camionero sostuvo que le pagaban $ 15 mil pesos por muchísimas horas de viaje “sin descanso”. “Después se preguntan por qué pasan los accidentes. El motivo es que no dormimos, sí o sí tenes que llegar”, manifestó.

“Soy santacruceño y jamás toque nada a nadie, a mí me gusta ganarlo trabajando y creo en mi oficio”, aseguró, subrayando que no tocó los cheques, aunque el propietario del camión asegura que dos de estos (los de menor valor) fueron cobrados. El total alcanzaba unos $ 80 mil y fueron denunciados oportunamente por el dueño.

“Hay muchos más (camioneros) que están cómo me tenían a mí. Amo los camiones, son mi vida, pero tampoco soy alguien a quien tienen que rebajarlo y ensuciarlo”, se defendió Bravo. “Así estamos, trabajando para personas que no les importa si comiste o dormiste. Te matás y ni una flor te llevan al cementerio. Tengo amigos de la ruta que murieron por llegar a su destino y los patrones jamás fueron a ver si a sus familias les hacía falta algo”, criticó.

Hoy “está probando suerte en Chile”, dijo. “Está re dura la mano en todos lados”, advirtió Marcelo Bravo.

LOA